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La vigilia de una semifinal muy esperada

La atmósfera en Atlanta es de una ebullición absoluta con argentinos y británicos que coparán todo. En lo futbolístico, Scaloni definirá el equipo titular en el que pueden haber cambios.

Lunes, 13 de julio de 2026 21:39
POR OTRA INMENSA ALEGRÍA | ARGENTINA MAÑANA JUEGA LA SEMIFINAL DE LA COPA DEL MUNDO 2026 ANTE INGLATERRA.

El rugido ensordecedor que bajará desde los cuatro costados del estadio, el duelo de gargantas que promete hacer temblar la imponente estructura de Georgia y esa mística incomparable que solo los hinchas argentinos e ingleses son capaces de parir en una tribuna. Mañana, a partir de las 16, el imponente Estadio de la ciudad de Atlanta se transformará en una caldera de pasiones encontradas cuando la Selección Argentina enfrente a Inglaterra por las semifinales de la Copa del Mundo. No será un partido más en el calendario; será una "batalla" de identidades, un choque de culturas futbolísticas que se vivirá con el alma en un puño y que definirá al gran finalista que irá en busca de la gloria eterna en Norteamérica.

La atmósfera que se respira en la ciudad anfitriona es de una ebullición absoluta y desborda cualquier tipo de previsión logística o de seguridad. Atlanta ha sido tomada por asalto por una marea humana que transformó las autopistas y los parques en una sucursal del Obelisco y de los tradicionales pubs de Londres. El color en las tribunas promete ser un espectáculo aparte, un verdadero festival para los sentidos: por un lado, el ingenio criollo, el repique constante de los bombos que ya retumban en las plazas, las banderas con rostros de Diego, de Leo y de Malvinas colgadas de los palcos y ese cancionero inagotable que empuja al equipo en los momentos más difíciles; por el otro, el orgullo inglés, los cantos tradicionales que bajan como oleadas de viento, el ritmo constante del "it's coming home" y la marea de camisetas blancas que intentará imponer su localía acústica en territorio estadounidense.

Este ambiente festivo, y por momentos dramático, ha generado un fenómeno social impactante en las últimas horas, con miles de fanáticos de ambos países que arribaron a Georgia sin una sola entrada en sus manos. La desesperación por conseguir un boleto en la reventa ha alcanzado cifras astronómicas que desafían la cordura, pero a la gran mayoría poco le importa tener que contemplar el encuentro desde afuera de los límites físicos del estadio; el solo hecho de agruparse en los alrededores de la mítica estructura techada, de armar banderazos espontáneos que tiñen el aire de celeste y blanco, y de hacer sentir el aliento a sus jugadores en el ingreso del micro al predio es combustible suficiente para justificar el viaje. Las pantallas gigantes de las zonas destinadas a los fanáticos serán un hervidero donde se sufrirá cada pelota dividida como si se estuviera dentro del mismísimo césped, uniendo las distancias en un solo grito de aliento que viajará directo a las fibras de los futbolistas.

Lejos del bullicio ensordecedor de las tribunas y las calles, en la paz y el hermetismo de la concentración nacional, el cuerpo técnico trabaja a contrarreloj con la tiza y el pizarrón para contrarrestar el poderío británico. Lionel Scaloni es plenamente consciente de la expectativa desmedida que se ha generado en todo el territorio patrio, pero también debe lidiar con la cruda realidad del desgaste físico que arrastran sus dirigidos tras un calendario implacable. Después de haber disputado prórrogas y "batallas" de una exigencia táctica y mental descomunal en las instancias previas del torneo, el plantel argentino se encuentra al límite de sus fuerzas, batallando contra las fatigas musculares y las limitaciones lógicas que impone la alta competencia.

A pesar de este panorama complejo, el estratega santafesino tiene la firme intención de sostener la base de su estructura titular, tocando lo menos posible el once de gala que lo trajo hasta este lugar de privilegio. La idea del cuerpo técnico es apelar a la memoria colectiva, al oficio y al amor propio de un grupo de guerreros que sabe perfectamente lo que es jugar con el overol puesto y los dientes apretados cuando las piernas ya no responden al estímulo de la mente.

La premisa táctica de la Scaloneta para contener la intensidad física y las transiciones veloces del rival de toda la vida pasará por la concentración defensiva extrema de la zaga y el criterio distributivo en la mitad de la cancha. El capitán Lionel Messi volverá a comandar la ilusión de millones en la que es su gran gesta, respaldado por un mediocampo de obreros calificados que deberá dosificar las energías de manera sumamente inteligente para no entrar en el desgaste prematuro de un ida y vuelta vertiginoso.

Las cartas están completamente echadas y el escenario está listo para una tarde que promete quedar grabada totalmente en la memoria colectiva; la mística del campeón de América se alista para escribir otra página dorada de su rica historia en suelo norteamericano.

Gran premio

Tras la victoria de Argentina por los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026 , gracias a los goles de Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), presidida por Claudio "El Chiqui" Tapia, logró asegurarse el ingreso de 27 millones de dólares.

La Fifa dispuso entregar la suma de 727 millones de dólares en la presente edición del certamen entre todas las federaciones participantes, de los cuales 655 millones se distribuyen según el mérito deportivo logrado por cada delegación.

No es uno sino varios los canales de ingreso de dólares hacia la Fifa. Están marcados por los ingresos derivados de los derechos de transmisión, patrocinadores y la venta de entradas. Lo propio tiene su origen en el incremento de países que aportaron seleccionados que, por primera vez en la historia, alcanzaron a 48, generando así más partidos e ingresos por ellos. Tales recursos la Fifa los utiliza para repartir los premios en cada etapa del mundial.

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