A pocos días del partido inaugural de la Copa del Mundo 2026, las noticias dejaron de lado lo deportivo por un momento. En los últimos días, una serie de problemas de seguridad, controles estrictos y protestas políticas llamaron la atención de todos, especialmente en Estados Unidos. Los fuertes controles en las fronteras y los operativos de seguridad generaron cruces y molestias con varias selecciones extranjeras. A esto se le suman algunos tiroteos en las ciudades donde se jugará el torneo y marchas en las calles, lo que genera mucha preocupación de cara al inicio del campeonato.
Rigurosos controles migratorios a delegaciones internacionales
La llegada de los equipos a Estados Unidos se dio en medio de revisiones muy profundas. Al delantero de Irak, Aymen Hussein, lo retuvieron y le hicieron preguntas durante siete horas en el aeropuerto de Chicago antes de dejarlo entrar. Peor la pasó el fotógrafo oficial de esa misma selección, a quien no lo dejaron ingresar al país después de interrogarlo por 12 horas.
Algo parecido le pasó a los árbitros: a Omar Abdulkadir Artan, un juez de Somalia elegido como el mejor de África en 2025 y que venía a trabajar en el Mundial, le prohibieron la entrada al país. Aunque tenía su visa en regla, no lo dejaron pasar por las restricciones de viaje que tiene Estados Unidos con los ciudadanos de su país.
Operativos de seguridad especiales y malestar en los planteles
Las medidas de seguridad en los estadios también sorprendieron para mal a los planteles. La selección de Uzbekistán, que tiene como técnico al ex campeón mundial Fabio Cannavaro, fue revisada con detectores de metales y perros policías apenas bajaron del colectivo en Nueva York para jugar un partido amistoso. Los encargados de la seguridad explicaron que se hizo porque el presidente del país estaba de visita en esa misma zona.
Por otro lado, a los jugadores de Senegal los revisaron en la misma pista de aterrizaje cuando llegaron a Estados Unidos. Esto causó mucha discusión en las redes sociales, ya que muchas personas criticaron que el trato fue exagerado en comparación con lo que vivieron otras selecciones.
Alerta por episodios de violencia armada en ciudades sede
La seguridad en las calles también preocupa por algunos tiroteos recientes. En Kansas City, un ataque con armas de fuego a la madrugada dejó nueve heridos cerca del lugar donde se va a hospedar la selección de Inglaterra durante el torneo. Por ahora, el equipo inglés sigue entrenando en Florida y viajará a esa ciudad más adelante.
Además, en Toledo, Ohio, dos personas se agarraron a tiros en medio de una fiesta del pueblo. El tiroteo dejó doce heridos y los organizadores tuvieron que cancelar todo el evento.
Protestas en centros de detención migratoria
En la calle también hay tensión por temas políticos. Afuera de un centro de detención de inmigrantes en Nueva Jersey, hubo cruces y empujones entre manifestantes y la policía. La marcha empezó porque las personas que están encerradas allí hicieron una huelga de hambre para reclamar por los malos tratos. El problema terminó con cinco personas detenidas, pero el gobierno avisó que los controles seguirán igual.
Reivindicaciones políticas en el campamento base de México
A diferencia de lo que pasó en Estados Unidos, la selección de Irán llegó a Tijuana, México, y aprovechó para hacer un fuerte reclamo. Los jugadores y el cuerpo técnico se pusieron un prendedor con el número 168 en sus camperas, para recordar a los 168 chicos que murieron en el bombardeo a una escuela en su país en febrero pasado. No es la primera vez que lo hacen: en partidos anteriores ya habían salido a la cancha con mochilas escolares y fotos de las víctimas para llamar la atención del mundo.