El deporte de alto rendimiento no sólo mide la velocidad, la destreza o la acumulación de medallas en las vitrinas, sino también la capacidad de ponerse de pie con hidalguía ante un problema físico. La jujeña Agustina Apaza es el fiel reflejo de esa máxima. Con más de cuatro décadas de vida y una vigencia admirable en el mountain bike nacional e internacional, la pedalista jujeña se encuentra protagonizando una recuperación a tiempo récord que demuestra que su pasión y su fortaleza mental siguen intactas.
Hablar de Apaza en nuestra provincia es hablar de una embajadora del deporte. Su inmensa trayectoria y los logros cosechados a lo largo de los años la han consolidado como una referente indiscutida, al punto de haber sido distinguida formalmente por la Legislatura de la Provincia en reconocimiento a su notable carrera y su aporte al deporte jujeño. Sin embargo, los laureles del pasado no hacen que el presente sea menos exigente, y es justamente en los momentos de adversidad donde se observa la madera de las grandes campeonas.
El punto de quiebre de su exigente temporada ocurrió a principios de abril. Durante una competencia del certamen Argentino en Mendoza, una dura caída le provocó la fractura de la clavícula. El diagnóstico médico significó un "baldazo de agua fría", no solo por el dolor de la lesión y la complejidad de la zona para el ciclismo, sino por el altísimo costo deportivo: el parate obligado la privó de participar en el Campeonato Panamericano, una de las grandes citas del calendario para la que se venía preparando minuciosamente y que se disputaba apenas unas semanas después.
Para cualquiera, un golpe de esta magnitud a esta altura de la carrera podría haber significado un punto de inflexión hacia el descanso prolongado o el replanteo del futuro. Pero en el caso de la mencionada pedalista, el trasfondo de esta situación no hizo más que agigantar su figura a través de la resiliencia. Lejos de amilanarse o bajar los brazos, activó el modo recuperación con una mentalidad de hierro. Tras recibir el alta médica y encarar una intensa y exigente etapa de rehabilitación, la jujeña no quiso perder tiempo y volvió rápidamente a las pistas para recuperar el ritmo de competencia de forma progresiva.
Su regreso a la acción formal sumó los primeros kilómetros en las exigentes sendas de San Pedro de Jujuy y, el fin de semana pasado, se trasladó a la localidad de Orán (Salta), donde volvió a codearse con la exigencia del circuito regional. "Fue progresivo, me va doliendo menos", reconoció la biker tras bajarse del podio salteño, competencia que ganó por tercera edición consecutiva esta vez adjudicándose la clasificación general femenina en el denominado "Desafío de las Nubes", dejando en claro que las sensaciones sobre la bicicleta van mejorando notablemente con el correr de los días y que el cuerpo empieza a responder a la par de su inquebrantable voluntad.
Sin intenciones de regular el ritmo ni de conformarse con lo hecho, el calendario no da tregua y el próximo desafío ya está a la vuelta de la esquina: este fin de semana, Apaza se presentará en Catamarca para seguir sumando rodaje, medir fuerzas con las principales exponentes de la región y demostrarse a sí misma que está de vuelta en los primeros planos.