El equipo dirigido por Ralf Rangnick disputó el partido en Viena con todos sus titulares habituales -David Alaba, Marcel Sabitzer, Marko Arnautovic y Konrad Laimer-, aunque la excepción fue Christoph Baumgartner, volante del Leipzig, quien sufrió una molestia en el calentamiento y no llegó ni al banco.
A los 37 minutos del primer tiempo, Laimer vio la tarjeta roja por cortar con el brazo una jugada de gol y Austria debió reorganizarse con diez.
Lejos de derrumbarse, los europeos aguantaron el embate de Túnez, que en los minutos posteriores a la expulsión llegó en dos ocasiones al travesaño. La capacidad de adaptación ante contextos desfavorables fue la nota saliente del equipo austríaco, una señal que la Scaloneta deberá tomar en cuenta el 22 de junio cuando se enfrenten en el Dallas Stadium.
En el segundo tiempo, Rangnick realizó cambios -entre ellos, sacó a Alaba y a Arnautovic- y el equipo encontró mejor circulación. El lateral derecho Stefan Posch habilitó a Sabitzer, quien definió con precisión para marcar el único gol del partido.
De hecho, el elenco austríaco estuvo a punto de ampliar la ventaja, pero se perdió el gol de manera increíble.