La contundente victoria por 4 a 0 que Gimnasia y Esgrima edificó el último miércoles sobre el césped del "23 de Agosto" tuvo un altísimo rendimiento colectivo, pero el pico máximo de emotividad de la tarde se concentró a los 38 minutos del segundo tiempo. Con el trámite del partido totalmente liquidado y la superioridad táctica sobre Nueva Chicago consolidada, un tiro de esquina ejecutado con precisión milimétrica encontró el anticipo de Joaquín Varela. El espigado defensor central ganó la posición en el corazón del área chica y metió un frentazo inapelable que infló la red para decretar el resultado definitivo. De inmediato, el estadio de barrio Luján explotó en un grito ensordecedor que fue mucho más allá de la simple celebración de un gol; fue el desahogo absoluto de un futbolista que batalló duro para volver a las canchas.
Para el "Cata" Varela, este festejo significó dejar atrás de manera definitiva una etapa compleja en su carrera profesional. El zaguero sufrió una gravísima lesión ligamentaria en una de sus rodillas prácticamente al poco tiempo de haber arribado a la institución "albiceleste". Ese infortunio lo marginó de la competencia oficial por un prolongado período de ocho meses, un tiempo de exigentes y silenciosas jornadas de kinesiología en el gimnasio. Tras el pitazo final y aún con las pulsaciones a mil por el desgaste físico, el defensor se tomó unos minutos para dialogar con El Tribuno de Jujuy y exteriorizar toda la satisfacción por este presente inmejorable que atraviesa el grupo.
"Estoy muy contento por esto, estamos arriba de nuevo", arrancó manifestando el zaguero central con una sonrisa indeleble en el rostro luego del triunfo ante el "torito".
El futbolista catamarqueño reconoció que el club posee una estructura que trasciende los límites del campo de juego. "Hay un ecosistema en Gimnasia que funciona como una familia. No tan solo a nivel profesional sino también humano", expresó con profunda gratitud.
En esa misma línea de agradecimientos, y recordando las largas mañanas de esfuerzo para fortalecer su articulación, el defensor no quiso olvidarse de quienes lo apuntalaron en el día a día de su recuperación. "Déjame agradecerle a Juan Aguirre que me dio una mano muy grande en el gimnasio, a Facundo Ponce y Horacio, y también, obvio, a toda mi familia", enfatizó el jugador, dedicando su gol a aquellos que lo contuvieron cuando el regreso a las canchas demandaba paciencia.