Gimnasia no tan sólo hizo bien los deberes en la fría tarde del miércoles en el estadio "23 de Agosto". Sabía que tenía que ganarle a Nueva Chicago en el choque pendiente de la 16º de la Primera Nacional para volver a treparse a la cima de su grupo. Y ganó, pero con autoridad, sacando el pecho y pasando por encima a su rival.
Sumó tres puntos valiosos y se subió a lo más alto de la Zona B, aunque más allá de cosechar 33 unidades al igual que Atlanta, por diferencia de goles estará un peldaño más abajo. ¿Importa? Para nada. Todavía falta más de una rueda para definir quiénes pelearán este año el ascenso, pero siempre es saludable mantenerse en la parte alta de la tabla. En los primeros minutos del encuentro, el equipo de Mataderos intentó cortar los circuitos futbolísticos del dueño de casa. Y por momentos lo logró. Pero en el minuto 29, Molina encaró por izquierda, mandó un centro rasante que Franzoni dejó pasar y Delfor Minervino -ingresando como centrodelantero- conectó para el uno a cero. Más que por intenciones que por juego, era justo. Un rato más tarde, Ocampo apareció solo y su tiro no tuvo mayores consecuencias, aunque fue un llamado de atención. El "lobo" entendió que no debía dejar espacios, mejoró en las marcas achicando líneas, para no pasar otro sobresalto ante un rival que en todo momento esperó agazapado.
Pero sobre el final de la etapa, los más habilidosos de Gimnasia se juntaron y "tiraron" una doble pared para que Mauro Cachi metiera un golazo y se lo dedicara a su asistidor, "Panchito" Maidana. Realmente, un golazo de aquellos. El segundo tiempo estuvo de más. El conjunto de Hernán Pellerano nunca sacó el pie del acelerador y entonces no sorprendió cuando Cachi habilitó al ingresado Maximiliano Casa para gritar el tercero ni cuando Joaquín Varela, dentro del área, marcara el cuarto. Gimnasia ganó, gustó, goleó y se trepó a la parte más alta de la tabla para ilusionar a su gente.