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El ambiente en el mundo "albiceleste" dista mucho de la tranquilidad habitual. Tras el insólito trago amargo que dejó la igualdad 2 a 2 en el clásico del Norte frente a Gimnasia y Tiro luego de ir ganando por dos goles, el reducto de barrio Luján ingresó en una de las zonas de mayor turbulencia en lo que va del certamen. Si bien el equipo conducido técnicamente por Hernán Pellerano se mantiene en la cuarta colocación de la Zona B con 55 unidades y ya aseguró de manera matemática su boleto al Torneo Reducido, el clima que se respiró a lo largo de estos días en la institución de calle Humahuaca reflejó la semana más compleja y tensionada desde que se puso en marcha este campeonato de la Primera Nacional.
Los días posteriores al cruce con los salteños estuvieron marcados por un "hervidero" de rumores e incertidumbre. En pasillos y redes sociales cobró fuerza la versión sobre un prematuro fin de ciclo, acompañado por trascendidos que daban cuenta de llamados informales a distintos entrenadores para evaluar un eventual reemplazo en la conducción técnica. Ante este panorama de desestabilización, la respuesta institucional no tardó en llegar: Walter Morales, presidente de Gimnasia y Esgrima, salió a respaldar públicamente el proceso y ratificó la continuidad del cuerpo técnico al frente del primer equipo, buscando llevar calma a las filas dirigenciales y futbolísticas, e intentando blindar al plantel en un momento donde la fortaleza mental resulta imprescindible.
El "lobo" atraviesa un bache futbolístico en el momento menos oportuno. Si bien la clasificación al Reducido es un mérito insoslayable dentro de un torneo extenuante y sumamente parejo, la sensación que reina en el hincha y en el propio vestuario es de un marcado sinsabor. La ansiada ilusión de alcanzar la cima y disputar la final directa por el primer ascenso ha quedado relegada a una posibilidad matemática difícil debido a los puntos dejados en el camino. Por ello, la urgencia de volver a sumar de a tres ya no es solo una necesidad matemática para asegurar la mejor ubicación posible en el Reducido, sino una obligación moral para recuperar la memoria futbolística.
La oportunidad para cortar la racha, "espantar los fantasmas" y dejar atrás las dudas se presentará finalmente este domingo a las 15:30 en Mataderos frente a Nueva Chicago, luego de que se ratificara el cambio de programación que en principio preveía disputar el juego la jornada del sábado. Será una prueba de carácter superlativa ante un rival de jerarquía, donde el elenco jujeño intentará dar vuelta la página de la semana más convulsa del año, transformar las dudas en certezas dentro del campo de juego y demostrar que mantiene intacta la rebeldía para pelear hasta el último aliento.